Muchas personas confunden el curetaje con el mantenimiento periodontal, ya que ambos tratamientos están relacionados con el cuidado de las encías. Sin embargo, aunque tienen objetivos similares, existen diferencias importantes entre ellos.
n primer lugar, es conveniente precisar que no es del todo correcto llamar “curetaje” a esta técnica actualmente. Hoy en día, se ha extendido el término “raspado y alisado radicular” que ofrece una definición más precisa y fiel al tratamiento de las encías.
Conocer la diferencia entre el curetaje o raspado y alisado radicular y mantenimiento periodontal es fundamental para entender qué tratamiento necesitas y por qué el seguimiento es tan importante en la enfermedad periodontal.
El curetaje: cuando las encías necesitan una limpieza más profunda
El curetaje o raspado y alisado radicular es un tratamiento que se realiza cuando existe periodontitis, es decir, una enfermedad periodontal que afecta a las encías y al hueso que sostiene los dientes.
A diferencia de la gingivitis, que es la fase inicial de la enfermedad periodontal y no presenta pérdida ósea, la periodontitis implica afectación del hueso y requiere un tratamiento más profundo para controlar la infección.
El objetivo del curetaje es eliminar el sarro y las bacterias acumuladas bajo la encía, en zonas donde el cepillado normal no puede llegar. Para ello, se realiza una limpieza profunda de las raíces dentales, ayudando a reducir la inflamación y frenar el avance de la periodontitis.
Algunos signos que pueden indicar la necesidad de un curetaje son:
- Sangrado de encías.
- Inflamación o enrojecimiento.
- Mal aliento persistente.
- Sensibilidad dental.
- Movilidad de los dientes.
Detectar estos síntomas a tiempo es clave para evitar daños mayores en los tejidos de soporte dental.
El seguimiento que evita que el problema vuelva
Después de realizar un curetaje o raspado y alisado radicular, el tratamiento no termina ahí. El mantenimiento periodontal es la fase de seguimiento y control que ayuda a mantener la periodontitis estabilizada a largo plazo.
Durante estas revisiones periódicas se controla el estado de las encías, se eliminan nuevas acumulaciones de placa o sarro y se revisa la evolución del paciente. La frecuencia dependerá de cada caso, aunque normalmente se recomienda realizarlo entre tres y seis meses.
El mantenimiento periodontal es especialmente importante porque la enfermedad periodontal es crónica y puede reaparecer si no se controla correctamente.
¿Dónde está la diferencia?
La principal diferencia entre el curetaje o raspado y alisado radicular y mantenimiento periodontal está en el objetivo de cada tratamiento. Por eso, al hablar de la diferencia entre curetaje y mantenimiento periodontal, es importante entender que uno actúa sobre la enfermedad activa y el otro ayuda a mantenerla controlada.
El raspado y alisado radicular se realiza para tratar una infección activa y limpiar las bolsas periodontales profundas. En cambio, el mantenimiento periodontal sirve para prevenir recaídas y conservar los resultados obtenidos tras el tratamiento inicial.
Mientras que el curetaje o raspado y alisado radicular suele realizarse en varias sesiones continuas, el mantenimiento periodontal forma parte del seguimiento habitual del paciente a largo plazo.
Revisiones que protegen tus encías a largo plazo
Muchas veces, la enfermedad periodontal avanza sin causar dolor evidente. Por eso, acudir a revisiones periódicas permite detectar cualquier problema antes de que avance y evitar complicaciones mayores.
Además de mantener una buena higiene oral en casa, es fundamental ponerse en manos de profesionales especializados. Si estás buscando un dentista en Vigo, en Grandío Pazos realizamos un estudio personalizado de cada caso para cuidar la salud de las encías y prevenir problemas periodontales a largo plazo.
Entender la diferencia entre curetaje y mantenimiento periodontal ayuda a valorar la importancia de ambos tratamientos y del seguimiento continuo para mantener una boca sana.



